La alargada sombra del español en la Universidad
es un artículo de Anjel Mari Elkoro, responsable de Euskara en la Mesa Nacional de Herri Batasuna, publicado en GARA el 16 de julio de 1999
Anjel Mari Elkano. Responsable de Euskara en la Mesa Nacional de HB
El modelo franquista de organización territorial de la universidad impuso la división de Euskal Herria en dos distritos universitarios, Valladolid y Zaragoza, y el posterior Estado de las Autonomías consolidó la división universitaria de Nafarroa y la Comunidad Autónoma Vasca. Desde entonces el puzzle universitario vasco se hace cada vez más y más complejo. Dos centros universitarios franceses en el País Vasco continental, y en el penin- sular dos universidades públicas (UPV/EHU y UPNA/ NUP) y tres privadas son algunas de las piezas de este puzzle.
Desde hace 25 años es evidente la tendencia a la atomización y diversificación de las universidades vascas. Esta tendencia, sin embargo, es un fenómeno de dimensión europea y parece ser que en Euskal Herria seguirá la misma durante los próximos años. De hecho aún está pendiente el debate de la división de la UPV/ EHU (Politécnica, universidades pro- vinciales...) la posible creación de una nueva universidad en Tudela o la aparición, en Euskal Herria, de ofertas académicas de distintas universidades (UNED, UOC...)
Esa es la realidad. La universidad pública en Euskal Herria no es una, aunque sus proyectos académicos sean todos ellos de la universidad española, y nunca será una desde el punto de vista administrativo. La universidad pública en Euskal Herria, si algún día llega a ser la universidad de Euskal Herria, será un conjunto de universidades autónomas, algunas territoriales (UPNA/ NUP) y otras especializadas (¿Politécnica?) Este es el contexto donde debemos debatir la necesidad y la viabilidad de la Euskal Unibertsitatea (Universidad Vasca).
La Euskal Unibertsitatea es una vieja reivindicación de una parte importante del mundo universitario y de la cultura euskaldun. Es una necesidad en el proceso de normalización del euskara, una herramienta imprescindible para que los euskaldunes puedan desarrollar, y hacer desarrollar, toda la poten- cialidad de la lengua. Formar abogados y juristas, médicos y fisiólogos, maestros y pedagogos... que atiendan a las necesidades que la sociedad vasca demanda con la calidad suficiente en el ámbito público y en el privado, en el mundo laboral, en la docencia y en la investigación. Es urgente el debate sobre la Euskal Unibertsitatea; la universidad española ni la pública, ni la privada no está respondiendo a las necesidades que el proceso de normalización del euskara está generando en la sociedad vas- ca. La acusación de falta de calidad en la producción y actividades profesionales realizadas en euskara tiene sus fundamentos, pero también tiene sus responsables. Y entre ellos, no cabe la menor duda, está la universidad. La precariedad de la docencia en euskara, la investigación es prácticamente inexistente, no es sólo producto de la carencia de recursos humanos y materiales en la universidad española, sino, sobre todo, de un diseño universitario que condena a la docen- cia e investigación en euskara a un nivel inferior supeditado siempre al desarrollo de la universidad española, que como es obvio funciona sustancialmente en español. Hablemos, por ejemplo, de los planes de estudio y las titulaciones. Las titulaciones oficiales y las líneas generales de los planes de estudio las decide la universidad española en su conjunto. Cada universidad pública en Euskal Herria, siguiendo esas directrices generales, define con detalle los planes de estudio correspondientes a cada titulación y, a la vez, establece cuáles son los recursos humanos y materiales necesarios para el desarrollo de los mismos. Por supuesto, siempre en español. Tanto en la elección de titulaciones como en la elaboración e implementación de planes de estudio, hasta ahora, nunca se ha tenido en cuenta el euskara. ¿Qué sucede? Que una vez que la universidad española ha definido la titulación y los planes correspondientes, en el mejor de los casos, se hace un plan de normalización para atender los derechos lingüísticos de los euskaldunes. Pero esos planes de normalización nunca van a conseguir alcanzar la normalización del euskara de la universidad española que, como toda universidad, es una realidad cambiante que evoluciona continuamente. Nunca podremos ganar la carrera contra nuestra sombra corriendo de espaldas al sol.
Digámoslo claramente, los planes de normalización son necesarios, pero su objetivo último, la normalización lingüística en la universidad, es una quimera. Los planes de normalización son necesarios para paliar las enormes carencias tanto en la docencia formación del profesorado, elaboración y edición de textos universitarios, investigación, como en respeto a los derechos lingüísticos de los euskaldunes. Pero no son suficientes. Siempre habrá un retraso, un déficit, entre lo que se imparte en español y lo que pudiera llegar a impartirse en euskara; siempre corriendo tras la sombra inalcanzable. En cualquier caso, si entendemos que le objetivo final es conseguir hacer en euskara todo lo que se hace en español, solo cabe admitir dos alternativas finales posibles: o se produce un proceso de sustitución del español por el euskara, o se da una duplicidad entre lo que se hace en español y lo que se hace en euskara. Ninguna de las alternativas es real, es más, ambas posibilidades son explícitamente rechazadas en el texto de la Ley de Ordenación Universitaria (LOU, 1998) de la Comunidad Autónoma Vasca; la normalización es, por tanto, imposible en la universidad pública española.
El debate, apenas incipiente, en torno a la Euskal Unibertsitatea está plagado de tópicos y prejuicios. Uno de ellos es la presunta marginación y/o aislamiento del euskara y los euskaldunes. Las universidades no surgen de la noche a la mañana, no nacen siendo grandes, estructuradas y de reconocido prestigio, en sus inicios, no abarcan sino unas pocas titulaciones, un reducido ámbito de conocimiento. Lo hemos comprobado en la UPV/ EHU, lo observamos en la UPNA/NUP y lo constatamos en las universidades privadas. Cualquier universidad, en cualquier país, en cualquier lengua, en sus inicios es un ghetto, un reducto donde unos pocos alumnos y un puñado de profesores pugnan por abrirse paso trabajando unas pocas titulaciones. ¿Se puede empezar de otra manera?
En Euskal Herria conviven ¿compiten? distintas universidades, en el futuro serán más, y una de ellas, seguro, será la Euskal Unibertsitatea. Si, por falta de voluntad política, no puede ser pública será participativa, pequeña, flexible, gestionada democráti- camente, abierta a Euskal Herria y al mundo y adaptada a las necesidades que la normalización del euskara demanda. Pero será.